Mi corazón se siente mucho más ligero mientras camino por el corredor
de vuelta a la habitación de Pedro. Le había enviado un mensaje a
sus padres y a Luciana diciéndoles que él había despertado otra vez y
estoy segura de que estarán aquí en un momento. Me dirijo al final de la sala, donde
el personal del hospital ha situado tan gentilmente la habitación de Pedro. Su
habitación es más privada que la mayoría de las otras así que puede quedarse fuera de
la vista de los otros visitantes de hospital. Y hay menos posibilidades de que la prensa
consiga una foto de él.
Estoy a punto de entrar a su habitación cuando me doy cuenta de que quizás
quiera un poco de agua. Me doy la vuelta, no prestando atención y casi dándome de
cabeza con la única persona que no tengo ganas de ver.
Jamás.
En absoluto.
Tamara.
Ambas nos sobresaltáramos cuando nos vemos. Y por supuesto me veo andrajosa
por el sueño intermitente y la ropa vieja de días, mientras que ella luce perfectamente
arreglada y lista para la cámara. Tengo que darle crédito, mantiene la distancia desde
que Becks le dio una reprimenda en la sala de espera. Pero cuando me ofrece una
sonrisa de consolación, no me importa que no lo haga en la forma maliciosa de
costumbre, porque todas las emociones acumuladas en los últimos días estallan.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le digo con los dientes apretados. Si pudiera hacer
sonidos de repulsión, mi voz definitivamente estaría entrelazada con este preciso
momento. Mis dedos se hunden en mis palmas, mis manos se hacen puños y cada
musculo de mi cuerpo está vibrando con indignación.
Le toma un minuto reflejar la sorpresa en su rostro, pero cuando lo hace,
reconozco la máscara de superioridad deslizarse en su lugar.
—Pedro está despierto. —Se encoge de hombros, una sonrisa fantasma sobre
sus labios pintados de rosa—. Él quiere hablar conmigo en privado —dice mientas
levanta su barbilla en caso de que aún no supiera de su desdén por mí.
—Cualquier asunto de Pedro, es mi asunto.
—Sigue soñando, muñeca.
—Limpia esa mirada satisfecha de tu cara, Tamara.
—Estás sintiéndote un poco culpable por joder la cabeza de Pedro la noche
antes de la carrera. Todos saben que jugabas tus pequeños jueguecitos con él. Que
hiciste que se cansara. Que tú…
El aire sale de ella cuando mis manos agarran sus brazos y la empujo contra la
pared, la furia envuelta en la calma.
—Voy a dejarte algo perfectamente claro, Tamara. Solo voy a decir esto una vez,
así que es mejor que lo escuches, ¿entendido?
La miro tragar y su respiración sale en un débil temblor mientras asiente. Sus
ojos revoloteando por el pasillo pero no hay nadie alrededor para rescatarla.
Me inclino más cerca, fuego en mis venas y hielo en mi voz.
—Tú eres la razón por la cual Pedro está aquí. No yo. Tú. Hay un lugar especial
en el infierno para mujeres como tú, mujeres que joden con los hombres de otras
mujeres y si continúas con tu mierda, uno de esos lugares va a tener tu nombre escrito
sobre él. —Aprieto sus brazos un poco más fuerte, una advertencia silenciosa de que
solo apenas estoy comenzando.
—Así es como se va a seguir, solo en caso de que no hayas recibido el nuevo reloj
y sigas viviendo en el pasado. Pedro ya no está en el mercado. Él es mío y yo soy suya.
¿Está claro? —No me importa que no responda porque sé que estoy en lista y nada va
a detenerme. Veo sus ojos ampliarse y continúo—. Segundo, si alguna vez intentas
insinuártele o darle a entender a alguien que hay algo más entre Pedro y tú que una
relación de negocios con asuntos familiares, tendrás que lidiar conmigo… y te
garantizo que no va a ser bonito. Aún no has visto nada, muñeca. Protejo lo que es mío
sin pensar dos veces en el daño colateral. —Ella trata de encoger sus hombros de mi
agarre, eso hace que me incline más cerca y apriete un poco más duro—. Me trataras
con respeto y mantén a tu pandilla de amigas putas jodidamente lejos.
A pesar de mis manos sosteniéndola, ella recupera un poco de su compostura y
responde:
—¿O qué?
Continúo como si no nunca hubiera hablado.
—Mantendrás tu relación con Pedro completamente profesional y mantendrás
tus tetas y otros asuntos fuera de su cara. ¿Es eso lo suficientemente claro o necesito
deletreártelo?
Aflojo mi agarre, mensaje entregado, a pesar de que no me siento mejor por ello
ya que Pedro sigue en la cama al otro lado de la pared. Tamara me mira de arriba abajo.
—Oh, creo que lo hiciste claro como el cristal… lástima que no entiendas que
Pedro me necesita en su vida.
En un latido de corazón golpeo su espalda contra la pared, esta vez mi antebrazo
empuja contra su pecho y mi cara está a centímetros de la suya.
—Tu fecha de vencimiento fue hace años, cariño. Soy todo lo que él necesita. Y
si intentas demostrarle lo contrario, ese trabajo tan prestigioso que tienes quizás se
vaya… así que yo definitivamente lo pensaría dos veces antes de abrir mi boca otra
vez. —Empiezo a alejarme pero me giro y la miro, sus ojos reflejando la ira en los
míos—. Oh, y, ¿Tamara? Pedro no sabrá sobre esta conversación. De esa forma puedes
mantener tu trabajo y él puede mantener la idea de que su amiga de la infancia y de la
Universidad es realmente la buena persona quien cree que es, y no la perra deshonesta
que en realidad eres.
—Él nunca te creerá. Aún sigo aquí, ¿no? —dice las palabras a mi espalda, y me
giro lentamente tratando de ganar un poco de autocontrol sobre la maldita furia que
hierve justo dentro de mí.
—Sí, por ahora —digo levantando una ceja y una sacudida incrédula de mi
cabeza—. Pero el reloj sigue corriendo, muñeca. —Tamara empieza a hablar pero la
corto—. Pruébame, Tamara, porque no hay nada que quiera hacer más que probarte
cuán seria estoy siendo justo ahora.
—¿Hay algún problema aquí? —La voz me sacude de mi bruma de ira mientras
miro a la enfermera de más temprano, quien ahora está dejando la habitación de
Pedro.
La miro y luego miro a Tamara por un segundo.
—Ningún problema —digo, la delicadeza pegada a mi tono—. Solo sacaba la
basura. —Le lanzo a Tamara otra mirada de advertencia antes de dar los diez pasos
hacia la habitación de Pedro y entrar con una sonrisa plasmada en mi cara.
Suspiro con alivio al ver que el Dr. Irons está ocupado examinando a Pedro
cuando entro a la habitación, porque necesito un minuto para establecer mi pulso
atronador y calmar a mis dedos temblando de rabia. Pedro levanta la mirada y me
sonríe suavemente antes de enfocarse de nuevo en el doctor y contestar sus preguntas.
Exhalo la temblorosa respiración que contenía y veo a Beckett mover su cabeza
mientras me mira, hay desconcierto en sus ojos mientras trata de descifrar por qué mis
mejillas están tan enrojecidas. Solo niego hacia él, y en ese momento, el Dr. Irons
decide remover el vendaje de la cabeza de Pedro. Tengo que retener el grito ahogado
que instintivamente quiere escapar de mis labios con la vista. Hay un parche de cabello
afeitado de dos pulgadas con grapas en la cima del lado derecho de su cráneo. Aún está
hinchado y las escalofriantes grapas se superponen contra la rosada incisión con el rojo
oscuro de la sangre seca, hacen un horrible contraste.
Pedro debe ver la expresión de mi cara porque mira hacia Beckett mientras el
Dr. Irons examina la incisión y dice:
—¿Cuán malo?
Beckett solo se muerde el interior de su mejilla y tuerce sus labios mientras lo
mira, luego de nuevo a Pedro.
—Es bastante asqueroso, amigo.
—¿Sí?
—Sí.
—Lo que sea. —Pedro se encoge de hombros con indiferencia—. Solo es
cabello. Volverá a crecer.
—Piensa en los serios puntos de simpatía que podrías conseguir con Paula si lo
usas.
Pedro me mira y sonríe.
—No necesito ningún punto de simpatía con ella. —Estoy a punto de hablar
cuando su mirada se mueve por encima de mi hombro—. Tamara.
Mi espalda se eriza al instante pero trato de tranquilizarme lo mejor que puedo.
He dicho mi parte. Le he dado suficiente cuerda para ahorcarse. Vamos a ver si ella
elije colgarse o quedarse parada.
—Hey —dice ella suavemente—. Es bueno verte despierto.
Me muevo al lado de la cama de Pedro, replanteando mi reclamo en caso de que
no hubiese quedado claro antes y me estiro para apretar su mano derecha, notando
que su fuerza aún no ha regresado.
—Es bueno estar despierto —replica Pedro mientras se estremece por los
intrusivos dedos del Dr. Irons contra su cuero cabelludo y silba un soplo de aire—.
Dame un minuto, ¿está bien?
—Seguro.
Todos nos paramos ahí en silencio mirando a Pedro hasta que el examen
termina y el doctor retrocede.
—Así que, ¿qué otras preguntas tienes, Pedro, porque estoy seguro de que tienes
algunas de las que hablamos más temprano?
Pedro me mira y estoy segura de que ve desafío en mis ojos porque la alegría
comienza a bailar en los suyos. Trabaja su lengua en su mejilla mientras su sonrisa se
agranda con una elevación de sus cejas.
—Todavía no, jovencito. —El Dr. Irons se ríe divertido cuando adivina la
pregunta y le da una palmadita en la rodilla. Estoy segura de que la vergüenza mancha
mis mejillas pero no me importa—. Lo que daría para estar en el principio de mis
treinta. —Suspira.
Pedro se ríe y me mira, nuestros ojos fijos, la tensión sexual crepitando y el
dolor finalmente empieza a arder.
—En cualquier momento y en cualquier lugar, cariño —repite las palabras que
me dijo la noche que nos conocimos.
Todos los demás en la habitación dejan de existir. Mis entrañas se enrollan con
las ansias de sus palabras y la mirada lasciva en sus ojos. El músculo de su mandíbula
tiembla y me mira por un segundo antes de mirar de vuelta al Dr. Irons. Él se encoge
de hombros en un gesto de fingida disculpa mientras una sonrisa maliciosa levanta la
esquina de su labio.
—Lo siento, Doc., pero usted me dio una regla y eso solo me tienta a romperla
mucho más.
El Dr. Irons niega hacia Pedro.
—Lo noté, hijo, pero las consecuencias de… —Él continua con las advertencias
sobre tener que vigilar la presión de la sangre que fluye por las arterias principales de
las arterias en su cerebro mientras sana y por lo tanto ciertas actividades extenuantes
pueden causar que la presión sea más fuerte de lo que es seguro en esta etapa de la
curación—. ¿Algo más?
—Sí —dice Pedro, y no me pierdo la mirada que pasa entre él y Beckett. Luego
lleva sus ojos de nuevo al doctor y dice—. ¿Cuándo seré capaz de correr otra vez?
De todas las preguntas que esperé que le hiciera, ninguna era esa. Y por supuesto
soy estúpida por esperar una remota oportunidad de que Pedro quizás no corriera
otra vez, pero oírlo decirlo realmente hace que el pánico corra a través de mí. Tanto
como trato de esconder el mini ataque de ansiedad que sus palabras acaban de
provocar, mi cuerpo instintivamente se tensa, mi mano apretándose más fuerte
alrededor de la suya mientras que mi respiración queda audiblemente atrapada en mi
garganta.
Pedro aparta momentáneamente sus ojos del Dr. Irons para mirar mis ojos.
Obviamente el Dr. Irons siente mi incomodidad porque espera un momento antes de
responder. Y durante ese tiempo, los ojos de Pedro me transmiten mucho pero al
mismo tiempo guardan sus pensamientos más profundos. En el momento que empiezo
a obtener más, él aparta la mirada y devuelta hacia el doctor.
Eso inmediatamente me pone sobre el borde, y no puedo saber por qué. Eso me
asusta jodidamente. Lo desconocido en una relación es brutal, ¿pero con Pedro? Es
terriblemente jodido.
Mi pulso está corriendo solo por la pregunta de Pedro, ¿y ahora tengo que
preocuparme por la criptica advertencia en sus ojos? ¿Qué demonios está pasando?
Quizás es como el Dr. Irons dijo antes, sus emociones y deposición han sido afectadas
por el accidente. Trato de decirme a mí misma que esa es la razón, de jugar como tal,
pero adentro escucho campanas de advertencia y cuando se trata de nuestra relación
nunca es una buena señal.
El Dr. Irons me saca de mis pensamientos turbulentos aclarándose la garganta. Y
temo cómo va a contestar la pregunta de Pedro.
—Bueno… —Él suspira y mira su iPad antes de mirar de nuevo hacia Pedro—
. Desde que estoy entendiendo que cualquier cosa que te diga que no hagas, te alentará
a hacerla incluso más rápido…
—Usted aprende rápido —se burla Pedro.
El Dr. Irons solo suspira otra vez, tratando de pelear contra la sonrisa tirando de
las esquinas de su boca.
—Normalmente te diría que volver al auto es una mala idea. Que tu cerebro ha
sido sacudido lo suficiente e incluso cuando tu cráneo esté completamente sano, aún
tendrá un punto débil donde los huesos se han reconectado y que podría ser
peligroso… pero sé que sin importar lo que te diga volverás a la pista, ¿no?
No tengo más opción que sentarme porque a pesar de cuán calmada parezco estar
por fuera, mi interior acaba de ser destruido por la correcta suposición del Dr. Irons.
Pedro deja salir un largo suspiro y mira por un tiempo la ventana, solo por un
momento noto la grieta en su armadura. Es fugaz, pero sin embargo está ahí. Él quizás
nunca lo admitirá, pero tiene miedo de subirse a un auto otra vez. Tiene miedo de
recordar los momentos durante el accidente que no puede recordar ahora. Tiene
miedo de quizás lastimarse de nuevo. Y está tan consumido por sus pensamientos que
no se da cuenta de que está retirando su mano de la mía.
—Tiene razón —dice finalmente, escalofríos inmediatamente corren por mi
cuerpo—. Lo haré. No tengo otra opción… pero seguiré su consejo y esperaré hasta
que esté medicamente curado. Tendré a mis doctores en California comunicándose
con usted para asegurarse de que nada haya pasado.
El Dr. Irons traga y asiente.
—Está bien, bueno voy a contar con el hecho de que eres un hombre sensato…
bueno, tan sensato como puede ser alguien que conduce a dos mil kilómetros por hora
para ganarse la vida. —Pedro sonríe con el comentario—. Volveré para revisarte más
tarde.
El Dr. Irons se va y por un momento hay un silencio incomodo entre nosotros
cuatro. Imagino que es porque todos nos estamos preguntando secretamente cómo va
a ser si él, no cuándo, esté de nuevo en las carreras de autos, pero nadie dice nada.
El temor es pasado sobre mí y no tengo idea de cómo voy a ser capaz de
manejarlo. Cómo voy a ser capaz de verlo subirse a un auto casi idéntico en el que
estuvo a punto de morir.
Pedro sorpresivamente el silencio.
—¿Becks?
—Sí. —Becks se acerca y mira a su amigo.
—Asegúrate de decirle a Eddie que necesita pedirle mis registros al Dr. Irons, así
podremos estudiar mis heridas. A ver cómo podemos complementar el HANS incluso
mejor.
Sé que Pedro está hablando sobre los aparatos súper secretos que usaba durante
el accidente. Los cuales PA Enterprises se está preparando para patentar para la
protección, así que no estoy segura de por qué la cara de Beckett cae. Veo sus ojos
moverse hacia Tamara momentáneamente, un destello de preocupación parpadeando
a través de ellos, antes de mirar de nuevo a Pedro.
—¿Qué, Becks? ¿Qué no me estás diciendo? —Pedro obviamente también nota
la reacción.
Becks se aclara la garganta y toma una respiración profunda.
—Despediste a Eddie hace un par de meses, Pedro.
—¿Qué? Vamos, Becks. Deja de joderme y solo consíguele los registros, ¿está
bien?
—No te estoy jodiendo. Un segundo juego de esquemas desapareció. Con sus
deudas de juego y otros asuntos, muchas cosas apuntaban hacia él, así que lo despediste
—dice Beckett mientras los ojos de Pedro se mueven alrededor de la habitación, su
cabeza yendo y viniendo como si tratara de comprender lo que le están diciendo.
—¿En serio? —Cuando Becks solo asiente, Pedro mira hacia Tamara y ella
también asiente—. Jodidamente asombroso —dice con los dientes apretados mientras
gira sus hombros y mira por la ventana un momento antes de mirar de nuevo a
Beckett—. ¿Robar? No recuerdo nada de eso —Su voz tiene una calma mortal e
incredulidad.
Alcanzo su mano y la aprieto, haciendo que él me mire y encuentre mis ojos.
—Oye, está bien. Volverá. Solo es temporal —digo, tratando de tranquilizarlo lo
mejor que puedo.
—Pero si no recuerdo algo como eso, ¿qué más no recuerdo y ni siquiera lo sé?
—Sus ojos nadan en la confusión y hace momentáneamente una mueca, haciendo que
mi corazón se acelere con preocupación.
—No te preocupes por eso, amigo. Piensa en toda la basura que puedes hacer
diciendo que tienes amnesia que normalmente no harías.
Gracias a Dios por Becks y su personalidad fácil porque a pesar de que aún puedo
ver a Pedro luchando mientras intenta asimilarlo todo, también puede sentir algo de
la tensión relajarse de la mano que estoy sosteniendo. Encuentro los ojos de Becks, un
silencioso agradecimiento pasando entre nosotros.
Tamara se aclara la garganta suavemente y de repente es como si todos saliéramos
de nuestros pensamientos con el sonido. Pedro respira profundamente y dice:
—Tamara, necesito que emitas un comunicado de prensa de inmediato.
—¿Qué quieres que diga? —pregunta la Señorita Siempre Eficiente mientras
camina al lado opuesto de mí y Pedro reúne sus pensamientos. Solo con la más
mínima mirada en mi dirección, ella se reenfoca en él y suaviza su voz—. ¿Pedro?
—¿Sí? —contesta él, levantando sus ojos para encontrar la pregunta en su voz.
Ella se estira y aprieta su bíceps, sus ojos vagando sobre su herida antes de retirar
su mano cuando él no responde.
—Estoy tan contenta de que estés bien.
Puedo oír la sinceridad en su voz, sé que lo dice enserio, pero eso no hace que
me agrade más.
—Por lo que me dijeron, podría haber sido mucho peor, así que lo superaré. —
Pedro toma un trago de agua mientras sus cejas se fruncen con concentración—. Diles
que estoy despierto y lo he estado por un día o así. Estoy en camino a recuperarme y
me iré a California en una semana, y una vez que esté sano regresaré a la pista en poco
tiempo. Agradéceles por el apoyo y las plegarias, y que en lugar de las flores o regalos,
prefiero que hagan una donación a Atención Corporativa. Los chicos lo necesitan más
que yo.
Tamara levanta la mirada desde su teléfono, que es donde está copiando todo y
pregunta:
—¿Qué hay de tu pérdida de memoria?
—No es de su incumbencia —dice Pedro, mirando a Becks otra vez, un
silencioso entendimiento pasando entre ellos—. Eso es todo. —Tamara saca su
atención del teléfono y mira a Pedro como si no entendiera—. Puedes irte ahora —
le dice y tengo que esconder la mirada de sorpresa en mi cara con el inesperado
despido.
La cabeza de Tamara salta mientas guarda su teléfono en su bolso.
—Bueno, um, está bien —dice, el color tiñendo sus mejillas mientras se dirige
hacia la puerta.
—Oye, Tamara. —Las palabras de Pedro la detienen y la indiferencia en su tono
me sorprende malditamente.
—¿Sí? —pregunta mientras se gira para enfrentarnos a los dos de lado a lado.
—Después de emitir el comunicado de prensa, puedes recoger tus cosas y
dirigirte a casa.
Ella gira su cabeza y mira a Pedro por un momento, la confusión parpadeando
en su cara.
—Está bien. Es mejor si me quedo aquí y trato con la prensa…
—No —dice Pedro—. No creo que entiendas lo que estoy diciendo. —La lengua
de Tamara sale y humedece su labio inferior mientras los nervios comienzas a comerla.
Da un paso hacia la cama mientras él empieza a explicar—. ¿Nos hemos conocido por
cuánto? ¿La mayoría de nuestras vidas? Lo suficiente para que sepas que no me gusta
que jodan conmigo. —Pedro se inclina hacia adelante mientras los ojos de ella se
agrandan y aguanto la respiración con incredulidad ante la frialdad en su voz—. Me
jodiste, Tamara. Y más importante jodiste a Paula. ¿Ahora eso? eso definitivamente lo
recuerdo. Juego terminado. Empaca tu mierda. Estás despedida.
Oigo a Beckett dar una respiración. Al mismo tiempo Tamara dice:
—¿Qu… Qué? Pedro, tú…
—Ahórratelo. —Colton alza una mano para detenerla y niega con decepción—.
Ahorrarte tus ridículas excusas y vete antes de que hagas las cosas peor para ti.
Ella solo lo mira, parpadeando para alejar las lágrimas antes de mirar hacia
Beckett, girando sobre sus talones y apurándose fuera de la habitación.
La miro irse, tratando de imaginar lo que sería estar en sus zapatos. Perder tu
trabajo y al hombre que creías tuyo.
Y mientras escucho a Pedro dar un enorme suspiro a mi lado, realmente siento
lastima por ella.
Bueno… no, no en realidad
Al fin la echó!!!!!!!!!! Buenísimos los 2 caps!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarPor fin la despidio,buenisimo!!!
ResponderEliminarAl fin la fletó jajajajaj chau Támara.. esta relinda la novela.. él ya tiene ganas de hacer cositas ;)
ResponderEliminarJajaja me encantó q la echará!! Al fin!!, espero q s recupere rápido.... buenísimos caps!! Hermosa nove! @GraciasxTodoPYP
ResponderEliminarSiiiiiii !!!!! Vamos pp!!!! Toma yegua!!!!! Jajaja me encanto se nota?? mimiroxb
ResponderEliminarjajajajjajajajaja siii reee jaja
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