Lina y yo hemos sido como barcos que se cruzan en la noche desde hace un par de días, pero está terriblemente curiosa en cuanto a mis crípticos mensajes sobre mi noche con Pedro. Todavía estoy confundida como el infierno por lo que pasó entre la casa de Pedro y llegar a mi puerta. Las dos diferentes vibraciones me han dejado confusa y cambiante y desesperada de volver a verlo, a ver si lo que pensaba que había entre nosotros era real o si lo había imaginado. Al mismo tiempo, estoy enojada y herida y el corazón me duele con lo que tanto deseo que sea, pero temo que nunca será. He pensado demasiado y sobre analizado cada segundo de nuestro camino en el coche, y la única conclusión es que nuestra conexión le inquieta.
Que mi voluntad de regresar cuando él corrió a todos los demás lo asusta. E incluso con ese conocimiento, los últimos días han sido inquietantes. He derramado algunas lágrimas por mis dudas y Matchbox Twenty ha estado repitiéndose una y otra vez en mi iPod. También ha ayudado que tengo un trabajo en el que tengo que trabajar turnos de veinticuatro horas para ocupar mi tiempo.
Tomo un sorbo de Coca-Cola Light, cantando junto a Stupid Boy, y termino de agregar ingredientes a la ensalada cuando oigo el golpe de la puerta principal. No puedo pelear contra la sonrisa que se extiende en mis labios cuando me doy cuenta de lo mucho que he echado de menos a Lina estos últimos días. Ella ha estado tan ocupada trabajando en proyectos para un nuevo cliente que PRX está tratando de aterrizar que básicamente ha estado durmiendo en la oficina.
—Dios mío, ¡te he echado de menos, tonta! —anuncia mientras entra en la cocina y envuelve sus brazos alrededor de mí en un abrazo calentador de alma.
—Lo sé. —Le entrego una copa de vino—. La cena está casi lista. Ve a cambiarte y trae tu trasero de vuelta aquí para que podamos ponernos al día.
—Y será mejor que no te guardes nada —advierte con una de sus miradas antes de salir de la cocina.
La cena fue comida, y creo que estamos en nuestra segunda o tercera botella de vino. El hecho de que haya perdido la cuenta me dice que ha sido suficiente para que me relaje y decirle todo a Lina. Sus respuestas de no-todo-vale-la-pena con mi repetición de los acontecimientos me han dejado sin aliento de reír tan duro.
Mientras Should I Stay suena suavemente en los altavoces que nos rodean, Lina se apoya contra la silla detrás de ella y estira sus piernas en el suelo. Sus dedos perfectamente cuidados son de un rosa brillante.
—Entonces, ¿has hablado con él desde entonces?
—No. Me mandó un par de textos, pero sólo lo he dado respuesta de una palabra. —Me encojo de hombros, sin tener más claridad tras decirle todo a ella—. Creo que podría tener una pista de que estoy lastimada por algo, pero no me lo ha preguntado.
Lina bufa ruidosamente.
—Vamos,Pau, ¡es un chico! Lo que significa en primer lugar que no tiene ni idea y, en segundo lugar, que no va a preguntártelo incluso si piensa que estás enojada.
—Es cierto —admito, riendo. El aura de tristeza que ha estado a mi alrededor en los últimos días sigue disipándose con mi risa.
—Pero esa no es excusa para que sea un idiota —dice ella en voz alta, levantando su copa hacia arriba.
—No es exactamente llamarlo idiota —afirmo, en silencio castigándome a mí misma por defender a la persona que es responsable de mi estado miserable y de confusión actual. Lina solo arquea una ceja hacia mí, con una sonrisa en su zalamero rostro—. Quiero decir, soy yo la que le dijo que nos tomáramos una parada de pits si tenía que hacerle frente a las cosas, en vez de alejarme. Lo que no entiendo es cómo está besándome un minuto y luego al minuto siguiente la pide.
—Déjame pensarlo un minuto —dice con expresión de divertida concentración en su rostro—. Mi cabeza está un poco borrosa de todo este vino.
Me río de ella y de la mirada determinada en su rostro mientras trata de entender todo.
—Está bien, está bien, lo tengo —grita victoriosamente—. Creo que... hmmm... creo que ¡lo asustaste como la mierda, Paula!
Echo la cabeza hacia atrás riéndome histéricamente de ella. Una Lina borracha significa una Lina de boca sucia.
—¡Eso es muy astuto, Li!
—¡Espera, espera, espera! —Mueve sus manos en alto y por suerte su vino no chapotea sobre el borde—. Quiero decir por lo que me has dicho, te abriste a él, le hablaste de cosas, te folló de siete formas diferentes desde el domingo…
Tengo que pararme para escupir el vino de mi boca con sus últimas palabras.
—¡Jesús, Lina!
—Bueno, ¡es verdad! —me chilla como si fuera una idiota, sosteniendo mi mirada hasta que asiento en acuerdo—. De todos modos, de vuelta a lo que estaba diciendo... ustedes chicos se coquetearon y se divirtieron, y en serio la pasaron muy bien. Él se encontró a gusto en tu entorno. Se vio a sí mismo bien contigo en su elemento. Y luego, entra su papá. Con alguien más viéndote allí... con él... lo hizo real para él. ¡Todos se combinó probablemente asustando al Sr. Sólo-salgo-de-forma-Casual, Paula!
La miro por encima del borde de mi copa, moviendo las rodillas que están contra mi pecho. Sus palabras suenan verdaderas para mí, pero no disipan el dolor que siento. El dolor que garantiza que sólo él puede calmar. Tengo que hacer un mejor trabajo para proteger mi corazón. Necesito no darle tanta libertad a él cuando no hay lo mismo a cambio.
—Dios —me quejo, descansando la cabeza en el respaldo del sofá—. Nunca he estado tan endeble en mi vida por algo como lo estoy sobre él. Me estoy volviendo loca aquí sentada lloriqueando como una de esas chicas que juré que nunca sería. De las que me burlaba. —Suspiro—. ¡Qué me disparen ahora mismo!
Lina se ríe de mí.
—Eres muy amable cuando se trata de él. Mierda, ustedes dos están dándome un maldito latigazo cervical.
Sigo mirando el techo, expresando mi acuerdo de opinión no solicitada de Lina dando un gruñido evasivo antes de mover la cabeza hacia atrás y la miro.
—Probablemente tienes razón acerca de esa maldita parte —reflexiono, tomando un sorbo para terminar el resto de mi copa—. Pero con toda equidad, él me dijo desde el principio que no podría darme más.
—¡A la mierda la justicia! —grita, levantando su dedo medio enfáticamente.
Me río a carcajadas de ella.
—Lo sé, pero es mi propia maldita culpa por enamorarm…
—¡Lo sabía! —Salta hacia arriba, apuntando hacia mí. Cierro los ojos y muevo la cabeza, maldiciéndome por ese deslizamiento—. Mierda, ¡necesito un poco más de vino después de esa revelación! —Empieza a caminar más allá de mí y luego da un paso atrás para mirarme a los ojos—. Escucha,Pau, ¿Lloraste por esto? ¿Por él?
¡Oh-oh! Ella tiene la expresión de “llegaré al fondo de esto”. Me quedo mirándola y mi silencio es suficiente respuesta.
—Escucha. Sé que él parece un maldito Adonis y probablemente folla como un semental, pero, cariño, si es lo que quieres, entonces es el momento de hacerlo sudar un poco.
Resoplo hacia ella.
—Eso puede ser fácil para ti. Has jugado a estos juegos antes, pero yo no tengo absolutamente ni puta idea de qué hacer.
—Voltéale las tablas. Le demostraste cómo es la vida cuando estás cerca... ahora depende de ti, tienes que mostrarle lo que se siente cuando no estás. Dile que no está en cada respiración o pensamiento tuyo, aunque malditamente te mate. —Se sienta en el brazo del sillón y me mira—. Mira, Pau, cada chico quiere ser como él y todas las chicas quieren follárselo. Está acostumbrado a ser deseado. Utiliza a las personas que lo persiguen. Necesitas actuar como lo hiciste al principio, antes de ir y enamorarte del hijo de puta, y dejar que te persiga. —Sólo la miro, sacudiendo la cabeza ante su franqueza. Inclina la cabeza y tuerce sus labios mientras piensa—. Sé que te hizo llorar, pero ¿vale la pena, Paula? Me refiero a ¿realmente vale la pena?
Me quedo mirándola, lágrimas se acumulan en mis ojos, y asiento.
—Sí, lo vale, Lina. Él... tiene este lado que es exactamente lo contrario del muchacho malo y jugador melancólico que retratan los medios de comunicación. Es sincero y dulce. Quiero decir que es algo más que sexo. —Me encojo de hombros, con una sonrisa tirando de las esquinas de mi boca cuando ella arquea la ceja—. Y sí, es realmente muy bueno…
—¡Lo sabía! —grita y me señala con el dedo—. ¡Me los has estado ocultando!
—¡Cállate! —le grito, riendo con ella. Se pone de pie, tambaleándose un poco antes de agarrar mi vaso vacío.
—Vamos, suéltale los detalles a la vieja y seca yo. ¿Cómo es su beso australiano? ¿Cuántas veces te hizo venir cuando fuiste a su casa?
Me sonrojo de un profundo carmesí, amándola y odiándola al mismo tiempo.
—¿Beso australiano? ¿De qué demonios estás hablando?
Ella deja escapar una risa traviesa y tiene un brillo pícaro en los ojos.
—¿Cómo es su boca ahí debajo? —Se ríe, deliberadamente mirando mi entrepierna y luego de vuelta hacia mí con una ceja levantada. Me quedo mirándola con la boca abierta y una risita que no puedo evitar sale a borbotones.
—Déjame vivir indirectamente a través de ti. ¿Por favor?
Cierro los ojos por la vergüenza, incapaz de mirarla.
—Bueno, diría que habla australiano como un maldito nativo.
—¡Lo sabía! —grita, moviendo el trasero en una pequeña danza de victoria alrededor de la sala de estar—. Y... —pregunta.
—¿Y qué? —Juego a la estúpida.
—Su resistencia, nena. Necesito saber si merece la etiqueta de Adonis en algo más que en el departamento de la apariencia. ¿Cuántas veces?
Tuerzo los labios mientras mentalmente voy por los diversos tiempos y lugares donde Pedro y yo tuvimos sexo.
—Hmmm... no sé, ¿ocho veces tal vez? ¿O nueve? Perdí la cuenta.
Lina se detiene a mitad de su baile y su boca cae abierta antes de que una sonrisa maliciosa se extienda por ella.
—¿Y pudiste caminar? Tú, zorrita. ¡Bien por ti! —Se da vuelta y se tambalea en dirección a la cocina para tomar otra botella de vino—. Joder, me pondría al día con un montón de folladas con un hombre si pudiera comportarse de esa manera. Supongo que tenía razón sobre la parte semental —se burla desde la cocina, haciendo un sonido de relincho de caballo que me hace doblar de la risa.
Mi teléfono suena por primera vez en varios días. No me levanto de un salto para ir por él. He tenido suficiente de beber y he tenido bastante falsas alarmas; que yo sepa no es Pedro. Además, según Lina necesito hacerle sudar un poco.
Es más fácil decirlo que hacerlo. Mi resolución dura dos timbres antes de que comience a levantarme, tambaleándome en mi estado de ebriedad. Me digo a mí misma que no contestaré. No puede ser. Lina me mataría. Pero... incluso si no contesto, todavía quiero ver quién es.
—Bueno, si es el hombre del momento —le oigo decir a Lina mientras llega antes que yo y lee la pantalla de mi teléfono. La miro con confusión mientras le sube al estéreo y toma mi llamada para contestar.
Esto no será bonito. Lina borracha y protectora conmigo, no es una buena combinación.
—Dame el teléfono, Li —digo, pero sé que es inútil. ¡Oh mierda!
—El teléfono de Paula, ¿puedo ayudarle? —grita como si estuviera en un club, alzando la voz con cada palabra. Me sonríe y levanta las cejas mientras él debe estar hablando en el otro extremo—. ¿Quién? ¿Quién? Oh, ¡hola, Patri! Oh, lo siento. Pensé que eras Patri. ¿Quién? Oh, hola, Pedro, esta es Lina. ¿La compañera de cuarto de Paula? Mmm-hmm. Pues mira, ella está un poco borracha y muy ocupada, por lo que no puede hablar contigo, pero a mí sí me gustaría hacerlo. —Se ríe a carcajadas de algo que él dice—. Así que este es el trato. No te conozco muy bien, pero por lo que te conozco, pareces un tipo decente. Sales un poco demasiado en la prensa por tus travesuras, si me preguntas, haciendo un poco más difícil mi trabajo pero, hey, nada de prensa es mala prensa, ¿no? Pero estoy divagando... —Se ríe, haciendo un sonido sin compromiso en respuesta a Pedro—. Vino para empezar, pero ahora nos hemos movido a los tragos —le responde—. Tequila. De todos modos, sólo quería decirte que realmente necesitas terminar con tu mierda cuando se trata de Paula.
Creo que mi boca se cayó al suelo. Me gustaría poder ver la expresión de la cara de Pedro justo ahora. O tal vez no quiero.
—Sí, estaba hablando contigo, Pedro. Dije. Que. Necesitas. Terminar. Con. Tu. Mierda. —Hace hincapié en cada palabra—.Paula es un cambio de juego, nene. Será mejor que no la dejes deslizarse por tus dedos o alguien más te la arrebatará justo de debajo de tu nariz. Y por la mirada de los tiburones dando vueltas esta noche, será mejor que pongas ese trasero tuyo a toda marcha.
Estoy muy contenta de haber tomado un montón porque si no, estaría muriéndome de mortificación en estos momentos. Pero el alcohol no hace nada para disminuir mi orgullo por Lina. La mujer sí que tiene agallas.
Independientemente de lo que siento, sigo mirándola y extiendo mi mano pidiendo mi teléfono. Ella se da la vuelta de espaldas a mí y sigue haciendo sonidos agradables hacia Pedro.
—Como dije, está muy ocupada ahora mismo, eligiendo qué tipo le comprará su próximo trago, pero le diré que llamaste. Ajá, sí. Lo sé, pero pensé que deberías saberlo. En sus marcas. Listos. —Enuncia y se ríe—. Ah, ¿y Pedro? Si la haces caer, será mejor que estés malditamente seguro de que la atraparás. Lastimarla no es una opción. ¿Entendido? Porque si la lastimas, tendrás que responder ante mí, y puedo ser una perra delirante. —Se ríe maliciosamente—. Buenas noches, Pedro. Espero verte una vez que hayas aclarado tu mierda. ¡Salud! —Lina ve por encima de mí, con una sonrisa satisfecha en su rostro mientras apaga el estéreo.
—Lina, ¡podría matarte ahora mismo!
—Crees eso ahora. —Da risitas, el cuello de la botella de vino chocando contra el borde de nuestras copas mientras las rellena—. Pero sólo espera y verás. Estarás besándome las botas cuando esto termine.
* * *
Terminamos nuestro abastecimiento de vino por la noche y estamos sentadas en el sofá, suaves, relajadas, y un poco borrachas, hablando de los otros eventos de la semana. Las noticias locales de las once están terminando bajo en el fondo cuando pasa un anuncio de lo que viene con “Jimmy Kimmel Live”.
Estoy escuchando a Lina cuando ambas oímos el nombre de Pedro mencionado como invitado. Nuestras cabezas se levantan y nos miramos una a la otra con sorpresa. Con los acontecimientos de los últimos dos días, había olvidado por completo que me lo mencionó.
—Bueno, esto será interesante. —Ella levanta las cejas hacia mí mientras cambia su enfoque a la televisión.
Vemos el monólogo de apertura y, aunque los chistes son divertidos, no me río. Tal vez es lo sombrío de demasiado vino o la aprehensión de lo que está por venir, pero Jimmy no me hace reír. Sé que Jimmy mencionará al surtido de mujeres que Pedro siempre tiene bajo los brazos, y no estoy en el estado de ánimo adecuado para escuchar sobre eso esta noche.
—Así que nuestro siguiente invitado es, ¿cómo lo describiría? ¿Un maestro de muchos talentos? ¿Un hombre en el asiento del conductor? Digamos que es uno de los más brillantes talentos de Indy, siendo catalogado como el corredor que llevó el circuito de nuevo al punto de mira, y uno de los solteros más sexys de Hollywood. Por favor, denle una cálida bienvenida al único Pedro Alfonso. —El público en el estudio entra en erupción en un frenesí de gritos femeninos con algunas frases mixtas de “te amo”.
Respiro hondo cuando Pedro camina al escenario en unos jeans negros y una camisa verde oscuro con botones. Cada parte de mi cuerpo se inclina en mi asiento mientras me lo bebo. Estudiándolo. Extrañándolo. La cámara está en un ángulo lejano, pero sé de primera mano el efecto que su camisa tendrá en sus ojos. Cómo oscurecerán el círculo esmeralda alrededor del exterior de su iris, dejando el centro de casi un verde claro transparente. Él saluda a la multitud mientras camina, su sonrisa de mega-watt brillando en su rostro.
Lina hace un ruido suave con la parte trasera de su garganta.
—Diablos. Esa cara es la definición una obra de arte. Necesitas asegurarte de enmarcarla entre tus piernas cada vez que puedas.
Me ahogo con mi bebida cuando miro hacia ella y tomo el pañuelo que me da. Me echo a reír.
—¿Dónde diablos se te ocurren esas cosas?
—Tengo mis fuentes. —Se encoge de hombros con una sonrisa traviesa en los labios.
Me río de ella y sacudo la cabeza mientras dirijo mi atención de nuevo a la entrevista. Mientras Pedro rodea el escritorio, uno de los papeles de Jimmy vuela fuera de él, y Pedro se agacha para recogerlo. La gran cantidad de mujeres en la audiencia se vuelven fieras al ver el trasero en jeans ajustados de Pedro y Lina se ríe a carcajadas. Pedro se da la vuelta, sacudiendo la cabeza ante el público y su reacción.
—Bueno, ¡así es como se hace una entrada! —exclama Jimmy.
—¿Eso fue planeado? —pregunta Pedro mientras juega con la audiencia.
—No. Fue la gran cantidad de aire exhalado de tus admiradoras lo que tiró al papel de la mesa.
El público se ríe y una mujer grita:
—¡Cásate conmigo, Pedro! —Quiero que alguien le diga que se pegue un calcetín.
—Gracias. —Pedro se ríe—. Pero nada de eso ocurrirá por un tiempo.
—Y el público se desploma en desilusión. —Ríe Jimmy—. Entonces, ¿cómo te va hombre? Es bueno verte de nuevo. ¿Cuánto ha pasado? ¿Un año?
—Algo así —dice Pedro, echándose hacia atrás en su silla y cruzando el tobillo sobre su rodilla opuesta. La cámara está en un primer plano de su rostro, y respiro profundamente. No creo que alguna vez me acostumbre a lo sorprendente que es.
—¿Cómo es que no te le quedas mirando todo el día cuando estás con él? —pregunta Lina. Sonrío, pero no respondo. Estoy demasiado ocupada viéndolo—. Dios mío que bien está —gime de agradecimiento.
—¿Y cómo está tu familia?
—Están bien. Mi padre acaba de volver de un par de días de estar en algún lugar de Indonesia, así que tengo que ponerme al día con él, que como saben siempre es un buen momento.
—Sí, él es todo un personaje. —Pedro ríe ante el comentario y Jimmy continúa—. Para aquellos de ustedes que no lo sepan, el padre de Pedro es la leyenda de Hollywood, Andy Westin.
—No hay que darle una gran importancia al usar la palabra leyenda —dice Pedro mientras Jimmy sostiene un retrato de su padre con su brazo alrededor de él en algún evento—. Ahí está. —Sonríe con sinceridad.
—Entonces, ¿qué has hecho últimamente?
—Sólo prepararme para el comienzo de la próxima temporada. La primera carrera es a finales de marzo en St. Petersburgo, por lo que estamos apurándonos ahora mismo.
—¿Cómo está corriendo el coche?
—Se ve bien hasta ahora. Los chicos están trabajando duro para conseguir que llegue a la marca.
—Eso está muy bien. Ahora dime acerca de tus nuevos patrocinadores de este año.
Pedro recita los nombres de varios de sus anunciantes.
—Y tenemos uno nuevo este año del ron Merit.
—Ron suave —dice Jimmy.
—Sí, no puedo quejarme de que me paguen por beber buen alcohol. —Pedro sonríe, frotando su pulgar y dedo índice por la mandíbula sombreada.
—Creo que tenemos un fragmento de tu nuevo comercial para ellos.
Muevo la cabeza para mirar a Lina.
—¿Ya lo viste?
—No. —Ella se ve tan sorprendida como yo—. He estado tan ocupada con este nuevo cliente que aún no me he puesto al día con nuestras otras cuentas.
—Acabamos de filmar esto el otro día —dice Pedro.
La pantalla se llena con Pedro en su auto de carreras en una pista, el logotipo de Ron Merit dibujado en el capó del coche. El sexy roce de su voz se superpone de la escena.
“Cuando corro, conduzco para ganar.”
La escena cambia y él está jugando fútbol en la playa con un montón de otros chicos. Mujeres vestidas en bikini están al margen animándoles con bebidas en la mano. Él está sin camisa con un pantalón corto de cintura baja. Su cincelado torso está empañado de sudor, con arena pegada en algunos parches aquí y allá, y una sonrisa arrogante en la cara. Se estira, moviéndose para un pase, y capturándolo mientras se estrella en la arena. Su voz dice:
“Cuando juego, siempre juego duro.”
El comercial cambia a una escena en un club nocturno. Las luces parpadean y la multitud baila. Fotografías con flashes pasan a través de la televisión.Pedro riendo. Pedro sosteniendo una copa y tomando un sorbo mientras se relaja en una mesa rodeado de mujeres hermosas. Una toma de quien se supone que es Pedro bailando entre una pareja de mujeres por toda la pantalla muestra sus manos en sus caderas, sus dedos agarran su cabello, y sus bocas se reúnen en un beso. La cámara cambia a una imagen de Pedro, su brazo está alrededor de la cintura de una mujer hermosa. La cámara filma su espalda saliendo del club. Él se vuelve y mira por encima del hombro, con una sonrisa en su cara diciendo:
“Sabes lo que pasa después.”
La cámara apunta a una botella de ron Merit vacía sobre la mesa del club.
“¿Y cuando me voy de fiesta?”, dice la voz de Pedro. Sólo bebo lo mejor. Ron Merit. Como ningún otro.”
—Wow. —Respira Lina—. El anuncio resultó genial.
Sé que ella está viéndolo desde un punto de vista estrictamente de relaciones públicas, y tiene razón. Es un gran anuncio. El atractivo sexual, la colocación del producto, y un ambiente que te hace sentir como si estuvieras allí. Dan ganas de ser como él.
Y sus labios son de otra mujer. Me estremezco al pensarlo.
—Estupendo comercial —dice Jimmy mientras el aplauso del público se extingue—. Apuesto a que te divertiste haciéndolo. —Pedro sólo sonríe hacia él, y un ápice de risa se le escapa de lo labios diciéndolo todo—. La cámara te quiere, hombre. ¿Por qué nunca fuiste a tu viejo por un trabajo? Apuesto que a las damas no les importaría verte en una pantalla grande en algún lugar.
El público grita de acuerdo. Pedro eleva la comisura de uno de sus labios y sacude la cabeza.
—Nunca digas nunca. —Se ríe y se me aprieta el estómago de pensar en que millones de mujeres lleguen a verlo en acción en alguna escena de amor. Los teatros venderían sólo por eso.
—Así que dime, Pedro, ¿qué otras cosas te han pasado?
—Bueno, tenemos algo más en obra en este momento que legal no quiere que anuncie oficialmente sin embargo, porque todavía se está cocinando.
—Ooow —dice la multitud desalentada, y Pedro levanta el dedo en un esperen.
—Pero, ¿desde cuándo he hecho lo que se supone que debo hacer? —La sonrisa de Pedro es ladeada y traviesa mientras el público se ríe. Sorbo mi respiración, sorprendida y contenta de que Pedro le dé notoriedad pública a mi compañía—. Todo lo que voy a decir es que mi compañía está trabajando con una empresa que “se preocupa” —dice, poniendo entre comillas las palabras de mi compañía—, y que nos unimos para recaudar fondos en beneficio de niños huérfanos para mejorar la situación de vida para ellos... para darles más un entorno familiar estable de manera permanente.
—Una causa cercana y querida para tu corazón.
—Por supuesto. —Pedro asiente, dejando las cosas así.
—Qué fantástico. No puedo esperar a que lo hagas oficial para que podamos saber más sobre ello. Sin embargo, sé que no se supone que me lo deberías decir. —Jimmy pone los ojos en blanco a la audiencia—. ¿Cómo conseguirás el dinero?
Pedro pasa por toda la explicación, respondiendo a las preguntas de Jimmy, y yo sólo lo miro hipnotizada, tratando de descifrar al Pedro que conozco contra el que está en la televisión delante de mí.
Veo a la misma persona y la misma personalidad, pero pequeños matices son diferentes. Puedo verlo reteniendo algunos. Jugando con la audiencia, y sin duda lo hace bien.
—Bueno, nos estamos quedando sin tiempo —dice Jimmy y el público se queja—. Pero creo que el público me sacaría del estudio si no hago la pregunta que quieren saber más. —Pedro mira alrededor a la audiencia, mi sonrisa infantil favorita se extiende por su cara.
—¿Y cuál es? —le pregunta.
—Bueno, cada vez que te vemos en la prensa o en la televisión, siempre pareces tener a una rolliza belleza de tu brazo. —Jimmy sostiene varias páginas de revistas de Pedro con varias modelos—. ¿Cuál es tu estado actual? ¿Estás saliendo con alguien? ¿Hay alguna mujer especial en tu vida justo ahora? ¿O tal vez varias señoritas especiales?
Pedro echa la cabeza hacia atrás sonriendo, y espero con ansiedad su respuesta.
—Vamos, Jimmy, sabes cómo es eso…
—No, en realidad no lo sé. —El público se ríe—. Y por favor no me digas que estás saliendo con Matt Damon. —Se queda inexpresivo.
Esta vez me río de la mirada de asombro en la cara de Pedro por la broma de Jimmy con Matt Damon.
—Definitivamente no es Matt Damon. —Él se ríe y luego se encoge de hombros—. Ya me conoces. Siempre estoy saliendo —dice Pedro, reclinándose en su silla, con las manos haciéndole un gesto casual a la muchedumbre—. Hay tantas mujeres hermosas por ahí, que sería un desperdicio no disfrutarlas. —Pedro parpadea su sonrisa de bajando-bragas hacia la audiencia—. Quiero decir ver a todas esas mujeres hermosas en la audiencia por ahí esta noche.
—En otras palabras —dice Jimmy—, estás evadiendo la pregunta.
—No me gustaría regalar todos mis secretos. —Pedro sonríe, haciéndole guiños a la audiencia.
—Lo siento, chicas. Ese es todo el tiempo que tenemos, así que no puedo profundizar más allá. —El público da un gemido colectivo—. Bueno, ha sido genial volver a verte,Pedro. No puedo esperar a verte desgarrarte en la pista este año.
—Esperemos que puedas ir a alguna carrera.
—Puedes contar con ello. La mejor de las suertes para ti.
Pedro se levanta y le da la mano a Jimmy, diciéndole algo fuera de micrófono que lo hace reír.
—Señoras y señores, Pedro Alfonso. —Pedro saluda al público y el show corta a un comercial.
Lina se sienta y se voltea de la televisión.
—Bueno —reflexiona—. Eso fue divertido.
Q buena amiga es lina! Muy bueno el cap! mimiroxb
ResponderEliminarMuy bueno,segui subiendo!!!
ResponderEliminarbuenisimoooo !! ... ah y aprendí el nombre de algo :"beso australiano" jajajajajajajaj
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