PEDRO
a casa está repleta de ruido como una maldita colmena.
Justo como lo gusta a Pau. Aunque maldita sea si sé porque, ya que
ésta está llena con un alto nivel de testosterona, superando su
pequeñísima cantidad de estrógeno.
Echo un vistazo hacia fuera en el patio mientras bajo por las escaleras para ver a
Shane hablando con Connor acerca de cómo le está yendo con su nuevo trabajo, su
brazo alrededor de su esposa y una botella de cerveza en sus labios.
Todos los chicos están aquí para nuestra cena familiar mensual como Pau la llama,
a pesar de que alguno de los chicos, mierda, hombres ahora, están empezando sus
propias familias.
—Hey, Shane —le grito a través de las puertas corredizas abiertas—. Tengo unas
pocas cervezas más aquí si las quieres —bromeo, resopla y pone sus ojos en blanco en
respuesta.
—No gracias. Estoy bien con solo una —dice, alzando la botella hacia mí con un
brindis simulado y con una amplia sonrisa. Me río, con el recuerdo de él verde y con
resaca haciéndome sonreír.
Camino por el pasillo y lo visualizo todo. Aiden en su jersey de béisbol de UCLA
nuevo de la práctica holgazaneando con Zander en sus pantalones cortos y su gorra de
béisbol hacia atrás, una sonrisa relajada en su rostro. Scooter sentado en la cubierta
exterior jugando con las figuritas de Spiderman con el hijo de dos años de Shane.
Mierda.
La vista me hace sentir que soy más viejo que el polvo.
Todo el mundo está aquí excepto Kyle y Ricky. Me siento mal como la mierda
por las chicas de primer año de Stanford con esos dos que están en este momento
dando rienda suelta a sus encantos. O quizás sean sus propios tipos de vudú. Las
mujeres no tienen ninguna oportunidad contra ellos. Corazones van a estar
rompiéndose.
Jodiéndolas y echándolas.
Pensar en esos dos me trae la vieja idea que me golpea como una tonelada de
ladrillos mientras los recuerdos de aquella primera noche se muestran rápidamente de
nuevo. Incluso no lucho contra mi sonrisa mientras pienso en los corazones que solía
romper... joder yo era bueno hasta que cierta zorra de cabello ondulado se estrelló en
mi maldita vida, atrapándome y nunca me dejó ir.
Desafío y curvas, y mi mundo se puso patas arribas cuando abrí ese maldito
armario de almacenamiento.
Y doy gracias a Cristo por ello.
Mi jodida Paula.
Y luego escucho su voz en la cocina y mis pies me dirigen hacia ella sin pensarlo
un segundo. Abro la puerta y cada onza de amor que nunca pensé que podía tener,
nunca creí en esa posibilidad, jodidamente me golpea como lo hace cada maldita vez
que los veo así.
Ollas están hirviendo en la estufa, el microondas está repicando y Goo Goo Dolls
está sonando por encimas de sus cabezas, pero no me di cuenta de nada de esto porque
mis ojos están fijos en la vista ante mí, mi corazón golpeando como un maldito tren de
carga. Ellos están sentados con las piernas cruzadas en el suelo, con las rodillas
tocándose, riéndose incontrolablemente de algún secreto compartido, harina
cubriendo sus cabellos y caras y completa adoración reflejada del uno al otro.
Me paro allí y los miro, mi alma doliendo de la mejor jodida forma posible por
como soy el hijo de puta más afortunado en la faz de la Tierra. He estado en el Infierno
y he vuelto, pero valió la pena cada puto segundo por lo que siento en este momento...
sentimientos que ya no eran tan malditamente desconocidos.
Con los que no puedo imaginar viviendo una vida sin ellos.
Las risas se detienen cuando un par de ojos verdes me miraron desde debajo de
las pestañas oscuras, pecas en su nariz arrugada y espolvoreada con harina y una
sonrisa torcida en sus labios. Solo me mira, juzgando si voy a enojarme por el desastre
en el que obviamente jugó un papel.
Luego unos ojos violetas me miraron, esa suave sonrisa, en aquellos labios que
amo, dirigida directamente a mí. Y yo silenciosamente me maravillo por como esa
simple sonrisa me cautiva cada maldita vez, no importa cuántos años han pasado. Esto
me tiene deseando tirarla dentro de mis brazos, compartir mis secretos y follarla hasta
dejarla sin sentido a la vez.
Sus poderes de vudú aún surtían jodido efecto.
Y joder si la querría de cualquier forma.
Lucho con la sonrisa apareciendo en mis labios porque soy el más grande y jodido
blandengue cuando se trata de él, un hecho que yo con frecuencia niego y trato de
hacerme el duro.
—¿Que está sucediendo aquí? —pregunto, entrando en la habitación mientras
Paula se sacude sus manos y una columna de harina vuela en el aire como una nube
de polvo a su alrededor, haciéndolos estallar en otro ataque de risa.
Camino hacia ellos, harina recubriendo las plantas de mis pies descalzos y me
pongo de cuclillas delante de ellos. Mis ojos se mueven hacia atrás y adelante sobre
ellos antes de estirar el brazo y poner una manchita de harina en su nariz con mi dedo.
—Parece que ustedes chicos han hecho bastante lio —digo, tratando de imponer
algo de disciplina pero fallo miserablemente.
—Bien gracias, ¡Capitán Obvio! —se ríe de mí, el sarcasmo en su máximo
esplendor.
—¡Ace Alfonso! —Pau reprende a nuestro hijo, excepto que sus palabras ya han
golpeado en mi trasero.
Lo miro fijamente, busco en su rostro una y otra vez, estudiándolo como un
maldito mapa de carretera para ver si él tiene cualquier pista, cualquier maldita idea
de lo acaba de decirme, pero no había vuelta atrás para mí excepto por los ojos verdes
traviesos y una sonrisa rompe-corazones. Mi viva imagen.
—¿Hey?
Ese chirrido de una voz de telefonista de sexo me devuelve a los recuerdos de
unos helicópteros de plástico, curitas de superhéroes cubriendo el dedo índice y el
sonido de la golpiza. Pensamientos que realmente no recuerdo pero que aparecen
claros como el puto día de alguna manera. Sacudo mi cabeza e intento eliminar la
confusión antes de que la mire.
—¿Si?
—¿Estás bien? —Extiende su brazo, toca mi mejilla y me mira fijamente.
Y entonces él comienza a reírse, rompiendo los pensamientos que me tienen
atrapado. Señala la harina que ella ahora me ha puesto en mi propia mejilla.
—¿Qué? —gruño con una voz de monstruo, consiguiendo que el niño de casi
seis años chille como una niña pequeña mientras mis dedos lo alcanzan para hacerle
cosquillas.
—¡Eres un monstruo de harina también ahora! —dice entre jadeos mientras
intenta zafarse de mí.
Nuestro festival de cosquillas dura unos pocos segundos más hasta que lo dejo
escapar, lo persigo y luego lo abrazo. Y se retuerce por unos minutos más antes de que
sienta sus brazos deslizarse alrededor de mi cuello y sujetarme con firmeza.
Esos pequeños brazos me apretujan con la fuerza más grande de todas ya que
ellos sostienen todo lo que soy en sus jodidas manos. Me tomo un momento y huelo al
niño pequeño, harina, y un poco del olor a vainilla de Pau todo mezclado en uno y
cierro mis ojos.
Supongo que esto estaba en las cartas después de todo.
Jodiéndome la carrera.
Me salvó.
Entonces. Y ahora.
Justo como su madre lo hizo.
Siento sus manos en mi espalda, siento sus labios presionar contra mi hombro, y
abro mis ojos para mirarla, todo mi maldito alfabeto, y sonrío.
—Creo que nuestro monstruo de harina de aquí necesita tomar una ducha rápida
antes de la cena —dice ella.
—Nah —Levanto la mano para despeinar su cabello, harina volando de nuevo—
. Nada que un chapuzón en la piscina no lavaría, cierto, ¿Ace?
Grita un ¡Whoaaa! Y me choca los cinco antes de salir corriendo de la cocina a
toda velocidad. Lo veo correr y saltar en la piscina, Zander gritando cuando las
salpicaduras de agua lo empaparon.
—Ha conseguido envolverte alrededor de su dedo meñique —dice mientras
camina hacia el fregadero para lavarse la harina de sus manos.
—¿Y a ti no? —pregunto con un movimiento de mi cabeza mientras camino
detrás de ella y deslizo mis brazos alrededor de su cintura, jalándola hacia mí y joder
si ese trasero suyo empujándolo contra mi polla, haciéndome doler por tomarla,
arrojarla sobre mi hombro y arrastrarla al piso de arriba justo ahora.
Presiono un beso en aquel espacio por debajo de su cuello e incluso después de
todo este tiempo, su cuerpo responde al instante a mí. Piel de gallina aparece sobre su
piel expuesta, su respiración aumenta y el maldito suspiro que me excita, como si sus
manos estuvieran envueltas alrededor de mi polla, cae de sus labios. Y si su hermoso
cuerpo no me pusiese tan duro como un maldito acero, su reacción lo hace sin una
maldita vacilación.
Por esto y mucho más sé que me ama, con fallos y todo.
¿Cómo diablos conseguí ser tan afortunado?
Sacudo mi cabeza cuando toda la mierda que ha sucedido en mi vida vuelve
rápidamente a través de mi mente. Me río entre dientes, las cosas que más me
marcaron, me refiero a la mayoría, empezó en un maldito armario de almacenamiento
y esa mujer desafiante como la mierda en mis brazos quien me reprendió, agarrándome
de mis bolas y diciéndome que nuestro resultado era no negociable.
Y mierda, todavía tenemos toda una vida por delante para que ella tome todas
las decisiones que quisiera porque mis bolas aún están ubicadas exactamente donde se
suponen que deben que estar, directamente en sus manos.
—¿De qué te estás riendo? —pregunta.
—Solo pensando en la mirada en tu cara cuando descubriste que había ganado
la subasta —le digo, el recuerdo claro como el maldito día—. Estabas tan cabreada.
—¿Qué mujer no lo habría estado cuando te acercaste tan arrogante como lo
hiciste? —resopla con una carcajada y luego suspira suavemente.
Y el suspiro solo hace que mi polla empiece a ponerse dura.
—¿Arrogante? ¿Yo? Nunca —le digo.
—¡Como quieras! Sé que tú amañaste la subasta, Ace.
Y me río. Dios como amo a esta mujer. Diez años más tarde y todavía luchadora
como la mierda.
—Bebé, esta respuesta la conservaré por siempre —le digo, dándole un beso en
la parte posterior de su cabeza.
—Eso no es posible —susurra, mirando hacia arriba para presionar un beso en la
parte inferior de mi mandíbula—. Ya que tú estarás ocupado sujetándome.
Maldita A, claro que lo haré.
La aprieto un poco más fuerte, no queriendo dejarla ir todavía porque, mierda,
¿qué piloto de carreras no quiere aferrarse a su bandera a cuadros un poco más de
tiempo?
Por lo menos sé que las ondea solo para m..
Mi Kriptonita.
Mi alfabeto, desde la A hasta la maldita Z.
Mi jodida Paula.
FIN!♥
GRACIAS POR LEER Y POR SUS HERMOSOS COMENTARIOS! ♥♥♥
Ayyyyyyyy, x favorrrrrrrr, no paré de leer los últimos 3 caps Jesy. Lloré de emoción, inmejorable final para una hermosa historia. Gracias x adaptarla y compartirla.
ResponderEliminarJesyyyy ¡ que lindo final por dios!! Llore de emoción... gracias ¡ por compartirla :)))
ResponderEliminarQ hermoso final para esta historia!!! Como me encantó leerla, la disfruté, sufrí, me enojé, lloré de tristeza y de emoción, más q nada en estos últimos! Q lindo q hayan podido ser padres, q perfectos q son ellos siéndolo, también con Zander! Y en especial Pedro q tenía tantos miedos. Me encanta q el correr de los años solo haya reafirmado más su amor!!!
ResponderEliminarGracias Jesy, por compartir esta historia con nosotras!!! =)
Que hermoso final para una hermosa novela!!!
ResponderEliminarme encantó!!!
Ame esta historia desde el primer al ultimo cap!! Gracias jesy por adaptarla ♥ mimiroxb
ResponderEliminarQue hermoso final!! Cuantos sentimientos pase, lloré,reí,sufrí,me enoje! Jaja me encantó q la hayas subido! La amee muchooo! Gracias x compartirla espero la prox! Bsooo @GraciasxTodoPYP
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