miércoles, 15 de octubre de 2014

TERCERA PARTE: EPILOGO 1


Diez años después

a vibración del motor retumba en mi pecho antes que se deslizara el carro
en la cuarta curva. Seguía el carro con los ojos pegados a él, mientras
luchaba con los demás en su penúltima vuelta y me pregunto si siempre
va hacer así. Si siempre seré un manojo de nervios cuando el este ahí.
Definitivamente. Sin lugar a dudas.
Le oigo cambiar la marcha al entrar en la curva dos, el único momento que no
puedo verlo desde mi lugar en el palco a lo largo de sus oponentes, así que vuelvo a
mirar la pantalla frente de mí. Escucho al locutor gritar frenéticamente cuando el final
de la carrera se acerca y no lucho contra mi orgullo o mi sonrisa.
—Alfonso vuela atreves de la curva tres. Una más y estará reclamando la
bandera aquí el día de hoy, aficionados a las carreras, así como su iniciativa a tomar
todos los puntos en su actual posición. El trafico queda de lado a un lado mientras
entra a su cuarto de hora y ahora Alfonso está en la recta final sin nadie siquiera para
desafiarlo. —Su entusiasmo es contagioso cuando miro hacia la pantalla para ver su
carro dar la vuelta hacia la línea de salida y meta…
Y a pesar de que el resultado se está desarrollando frente a mí, la ansiedad
aumenta y no me tranquilizaré hasta que pueda envolver mis brazos alrededor de él
otra vez.
—¡Y así Alfonso llega primero! ¡Alfonso se lleva la bandera hoy en el gran
Prix de Indy Lights, damas y caballeros! Otro en la bolsa para este talentoso conductor,
sé que lo veremos más en la línea de la victoria.
El palco donde estoy esta repleto de emoción pero ni siquiera me detengo a
charlar porque me quito el auricular y estoy corriendo por las escaleras. Todo el
mundo sabe mi rutina ahora, así que no estoy preocupada acerca de quien esta con
quien o donde nos encontraremos de nuevo. Lucho con la multitud, justo a tiempo
para ver su carro poco a poco entrar en el área de preparación entre los negros y los
blancos de la línea de victoria.
Mi cuerpo vibra de emoción y mi corazón está en mi garganta cuando veo al
equipo descender a su alrededor, llevando sus manos al compartimiento abierto de su
carro y apretando sus hombros o dando palmaditas en la parte superior de su casco
felicitándolo. Estoy de vuelta permitiéndoles tener su momento en equipo, ansiosa por
darle la enhorabuena por mí misma.

Veo la dirección asistida y luego observo mientras saca su cuerpo del carro. Las
manos lo ayudan para sostenerlo mientras se levanta y siente sus piernas después de
estar sentado durante cinco horas.
El equipo da un paso atrás ni un solo hombre se acerca. Esta ha sido una buena
rutina de la suerte por los pasados años
El amor se incrementa a medida que veo al hombre del que me enamoro más y
más con el paso de los días y camino hacia adelante y lo ayudo a desabrocharse el casco.
Los medios de comunicación empujan su camino a mí alrededor para estar más
cerca pero sigo siendo sofocada al ver el momento que me ahoga cada vez que lo veo.
Un momento que nunca perderá su impacto.
El casco y el pasamontañas blanco salen en un golpe suave, permitiéndome ver
billar los ojos de Zander con el mismo orgullo y emoción que siento por su victoria.
Pedro toma su casco y se agarra a nuestro hijo en un abrazo rápido lleno de tantas
emociones. Y sé lo que Pedro le está diciendo. Lo mismo que le ha dicho incontables
veces a lo largo de los años. Estoy orgulloso de ti, hijo. Te amo. Estas son las palabras
que quiere que el nunca olvide, ni nunca se avergüence de decir. Me trago el nudo en
mi garganta cuando Pedro frota el cabello empapado de sudor de Zander y luego da
un paso atrás pata dejarle tener su momento de gloria.
Pedro se pierde en la multitud cuando Becks se adelanta y estira un brazo
alrededor de Zander para que se apoye en el mientras los medios descienden en torno
a ellos.
Me paro en la multitud junto a la gente que me rodea y espero, sabiendo que él
me encontrará. Se tarda solo unos minutos antes de que sienta sus manos deslizarse
alrededor de mi cintura y me hale hacia atrás contra él, mi suavidad contra su dureza,
al mismo tiempo siento su boca contra mi oído.
—Zander lo hizo bien hoy, ¿huh? —El roce de su voz me hace cerrar los ojos
por un momento y me pregunto cómo más de diez años después ese sonido aún puede
conmigo. Todavía puede causar cada sentimiento inundándose de nuevo como la
primera noche que nos conocimos
Inclino mi cabeza hacia un lado, su barba hace cosquillas en mi piel mientras
muevo mi boca sobre su oído, así puede oírme por encima de los medios y la locura
que nos rodea.
—Mejora con cada carrera —le digo mientras presiono un beso en la parte
inferior de su mandibular y me mantengo allí por un momento—. Tiene un gran
profesor —digo, mientras mis labios presionan contra su piel—. Es tu turno de tomar
ahora la bandera. —Levanto mi cabeza justo a tiempo para sorprenderlo levantando
una ceja y parpadea una sonrisa picada y sé que definitivamente no está pensando en
su carrera de la próxima semana. No puedo evitar la risa que sale de mis labios—. ¡En
la pista, Ace! ¡Tú ya reclamaste esta!

—Maldición, esa recta que hice. —Se ríe antes de darme otro casto beso a un
lado de mi cabeza, dejando sus labios ahí por un momento antes de murmurar—:
Tengo que volver con el equipo. ¿Te veo en un rato?
—Mmm-hmm. Diles a todos que la cena es a las seis y media en punto mañana,
¿De acuerdo?
—Sí —dice mientras me da la vuelta en sus brazos para mirarlo a la cara y luego
me mira de golpe con esa suave sonrisa que amo. Los años han sido amables con él,
unas líneas alrededor de sus ojos tal vez, pero todavía tiene el mismo aspecto de Adonis
que me detiene el corazón.
Se inclina hacia adelante y presiona un beso en mis labios y toma todo lo que
tengo para no hundirme un poco más en él, dentro de él. Porque incluso después de
todos este tiempo, simplemente no puedo tener suficiente.
Como todo acerca de mí, siente mi necesidad de él y puedo sentir su sonrisa en
sus labios antes de rozar un último beso en mis labios. Se inclina y susurra en mi oído:
—Va haber un montón de esto más tarde.
—¿Que paso con lo de cuándo quiero y dónde quiero, huh, Ace? —lo desafío.
Amo el sonido despreocupado que sale de sus labios mientras echa su cabeza
hacia atrás riendo con todo su cuerpo.
Sacude su cabeza y me mira, sus ojos lanzan un dardo a la reunión por encima
de mi hombro.
—Creo que ya demostré esa teoría esta mañana señora Alfonso. —Sus palabras
hacen que el dolor saciado antes sobre la mesa en esta habitación vuelvan como
venganza. Pasa un dedo en mi mejilla—. Estaré más que feliz de probar ese punto de
nuevo un poco más tarde esta noche sin embargo.
—Oh no te preocupes —sonrió—. Tu punto fue más que probado.
—Nena, ese punto fue sin duda más que probado —murmura sugestivamente
mientras ensancha su mano por mi espalda baja y tira de mi con fuerza contra él, así
puedo sentir cada centímetro de ese punto apretado contra mi vientre. Todo lo que
puedo hacer es respirar cuando cada parte de mi cuerpo lo anhela otra vez.
—Joder, te amo —dice, rozando un casto beso en mis labios antes de guiñarme
un ojo y caminar hacia Zander y el equipo de la carrera.
Y todo lo que puedo hacer es ver su espalda mientras camina con sus hombros
fuertes, la cabeza en alto y todavía sexy. Niego, recordé cuando hace tantos años
mientras se alejaba de mí en un traje de carreras. Cuando me llamó por mi nombre,
encontró el coraje para decirme que mandó una carrera y cambió algo más que
nuestras vidas para siempre.

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