miércoles, 1 de octubre de 2014

TERCERA PARTE: CAP 108

                                      PEDRO...

Vas a sentarte aquí y ahogar tus malditas penas toda la noche
como un marica o ¿qué?
La voz proviniendo de la extremadamente oscura
noche me asusta como la mierda.
—¡Jodido Cristo, Becks! —grito enojado mientras me volteo para verlo
caminando a un lado de la casa—. ¿Qué mierda, amigo? ¿Oíste hablar de la puerta
principal?
—Sí, bueno, ¿alguna vez oíste hablar de contestar tu maldito celular? Además,
puedo entrar sin llamar en casa de mis amigos y soy de la jodida familia así que deja
de quejarte.
—He estado en el hospital más que suficiente en los últimos dos meses, un ataque
al corazón no es parte de mi maldita estrategia. —Tomo un largo trago de cerveza, mi
cabeza finalmente volviéndose lo suficientemente difusa que cuando pienso en Paula,
la imagen de ella fría, cubierta de jodida sangre, e inconsciente, no es lo que viene a
mi mente primero.
—Bueno, ¿qué es parte de tu estrategia entonces? —pregunta mientras abre la
cerveza que ha sacado de la nevera, esa maldita sonrisa en su rostro me dice que tiene
un argumento y que me jodan, no necesito ningún argumento, consejo o cualquier
jodida cosa en este momento.
—Realmente, siéntete como en casa —le digo—. Roba mi cerveza.
—Nah, solo la tomo prestada —dice mientras se deja caer en la silla a mi lado y
nos sentamos en silencio, tratando de medir el estado de ánimo del otro—. No tuvimos
la oportunidad de hablar mucho en el hospital.
—¿Sí? Bueno, tenía cosas más importantes en mi mente que malditamente hablar
contigo. —Y joder si no estoy siendo un imbécil. Lo necesitaba allí también, pero no
estoy realmente cómodo con hacia donde diablos va con esto. Siento a un Becks
regañón venir. ¡Mierda!
—¿Ella está dormida? —pregunta, levantando la barbilla hacia el segundo piso.
—Es más de medianoche, ¿qué crees?
—No seas imbécil. Mira, te dieron un montón de mierda con la que lidiar y…

—No te metas en mis jodidos asuntos, Becks. Déjame beber mi maldita cerveza
en paz. —Lanzo mi botella vacía hacia el bote de basura y jodidamente fallo. Debo
estar más borracho de lo que creía. Maldita A.
—No puedo hacerlo, hermano. —Él suspira mientras murmuro cabrón en voz
baja lo cual lo hace reír—. Has jodido esto demasiadas veces, así que estoy aquí para
ayudar.
—No dejes que la puerta te golpee en el culo al salir, cariño. —Solo quiero que
me deje malditamente solo. Yo, mi cerveza, mi perro y mi maldita paz.
—Buen intento, pero no funciona conmigo. Soy algo así como el herpes, solo
que mejor.
¿Qué demonios?
—Amigo, ¿acabas de compararte con el maldito herpes? —Apoyo mi cabeza y
miro las estrellas antes de voltearme a mirarlo y negar—. Porque por lo menos con
herpes, mi pene es atendido a la primera. Contigo, es más como estar erecto y sin nada
de puto lubricante.
Se ríe con esa risa suya que provoca que se eleven las comisuras de mi boca. El
obstinado cabrón llega a mí cuando lo único que quiero es que me deje como la mierda
solo.
—Bueno, al menos es bueno saber que me lo permitirás, de alguna manera —
dice, guiñando y mirándome fijamente hasta que no puedo soportarlo. Se me escapa
la risa que he estado aguantando.
—Eres un maldito enfermo, ¿lo sabes? —le digo, destapando otra botella de
cerveza.
—No querrías que fuera de otra manera.
—Mmm-hmm —le digo mientras termino la mitad de la botella dejando que el
tranquilo silencio de la noche nos rodee. Tanto como quiero que me deje solo, para
enfrentar la jodida mierda en mi cabeza que está considerando una decisión que va a
tener que llegar más temprano que tarde, es bueno que Becks esté aquí, incluso si es
un maldito dolor en el trasero. Tamborileo mis dedos con Seether sonando en los
altavoces mientras me da un par de minutos antes de que empiece a interpretar al
psiquiatra de la jodida venenosa mierda en mi cabeza.
—¿Recuerdas esa chica, Roxy Tomlin? —pregunta finalmente,
sorprendiéndome.
—¿Hoover? —Me río, curioso en cuanto a por qué saca el tema de la reina de la
mamada de nuestro pasado. La que se la tiró a Becks solo para llegar a mí. Y
normalmente, estaría malditamente empujada esa mierda por la puta puerta con un
truco como ese, pero después de que él presumía que ella le dio el mejor sexo oral que
jamás había tenido, me aproveché de lo que tenía que ofrecer.

—Sí, la maldita Hoover. La mamada que nunca se detenía. —Se ríe conmigo,
sacudiendo la cabeza con el recuerdo—. Sigue estando bastante malditamente alta en
la escala de clasificación de mi libro.
—No era jodidamente Paula, pero sí. —Me encojo de hombros—. Era decente.
—¿Decente? —dice con dureza—. Lo juro por Dios, la mujer no tenía jodido
reflejo del vomito.
—Tal vez era porque no eres lo suficientemente grande como para llegar a la
parte posterior de su garganta. —Levanto mis cejas mientras me termino otra cerveza.
Quiere venir a mi casa y joder mi cabeza, seguro como la mierda que voy a joder la
suya.
—Jódete, Wood.
Su tapa de la botella me golpea en el pecho mientras me recuesto y sonrío.
—He tenido muchas mejores ofertas, mi amigo, pero gracias de todos modos. —
Estoy confundido intentando averiguar a dónde demonios está yendo con esta línea
de pensamiento, pero joder si puedo averiguarlo.
—Me encontré con ella el otro día. —Su armoniosa calma me hace volver la
cabeza y mirarlo.
—¿Y...?
—Impresionarme como la mierda es lo que hizo.
—¿Por qué es eso? —Finjo estar interesado, pero me está confundiendo. Miro
hacia la ventana de la habitación detrás de mí donde la luz está todavía apagada, y
aunque estoy mucho más allá del camino hacia emborracharme, me gusta saber que
Pau está allí arriba. Trato de centrarme de nuevo en Becks pero, ¿por qué diablos me
importa las mujeres fáciles que ambos tuvimos hace tanto tiempo cuando su cabeza
estaba tan jodida que rivalizaba la mía?
—Casi no la reconocí. Todavía es preciosa como la mierda. Llena en todos los
lugares correctos ahora.
Sí, sí, llega a tu maldito punto, Beckett.
—Y tenía tres niños a cargo.
—Mira, amigo, sé que hay algún tipo de conclusión que tengo que sacar de lo
que está malditamente pasando aquí justo ahora, pero no estoy jodidamente
siguiéndote por lo que solo di de una vez tu maldito punto. —Entonces me doy cuenta.
¡Oh, mierda!—. No son tus hijos ¿verdad, Becks?
—Jesucristo, Alfonso, estás jodidamente más borracho de lo que pensaba. —
Ahoga a una tos antes de levantar su mano y señalarse a sí mismo—. El rey de la doble
protección antes de hundirme, ¡aquí!
—¿Y quién te enseñó eso, idiota?
—Aparentemente no tú, ya que, obviamente, no haces lo que jodidamente
aconsejas.
Sus inesperadas palabras causan una punzada en mi interior que malditamente
odio. La misma maldita punzada que obtengo cada vez que pienso en Paula tendida en
el maldito suelo sola por quién sabe cuánto tiempo y en el pequeño pedazo de mi
muerto dentro de ella. Bebo toda la cerveza, alejando los pensamientos de mi maldita
cabeza y me obligo a respirar.
—¿A dónde diablos vas con esto, Daniels? Porque estoy borracho, no tengo
ninguna jodida paciencia y como que creo que estas tratando de apretar mis botones
para conseguir que reaccione ante cualquier maldito punto que estas tomándote tu
increíble tiempo para llegar. Así que jodidamente llega a él.
—¿Recuerdas una noche en la que todos nos emborrachamos en la hoguera de
Jimmy?
—¡Beckett! —le grito enojado porque mi tolerancia se acabó hace cinco malditos
minutos.
—Relájate, cállate de una maldita vez y escucha. —Volteo mi cabeza para
mirarlo, porque no estoy de jodido humor—. Estábamos borrachos y ella empezó a
hablar de la mierda que le había sucedido, terrible mierda ¿recuerdas? —Le doy un
lento asentimiento, aún sin seguir la maldita explicación que en la que está inmerso,
pero recuerdo la historia de maltrato en todas sus formas. Una conversación en la que
no participé—. Y dijo que no quería hijos, que la vida era demasiado jodida y que no
quería que experimentaran la mierda que le hicieron. Y ahora tiene tres hijos, es casada
y parece genuinamente feliz.
—¿El maldito punto? —le digo enfadado.
—Deja de ser tan condenadamente terco, Alfonso, y conecta los malditos
puntos, ¿quieres?
—No soy una maldita constelación. Tus puntos no están dibujando una imagen,
así malditamente ayúdame.
—Te ves como la Osa Menor para mí. —Él sonríe con suficiencia.
Tomo la almohada a mi lado y se la aviento.
—¡Vete a la mierda! Osa mayor me gusta más. —Tomo un gran trago de mi
cerveza. Joder, está vacía. Están desapareciendo más rápido de lo que puedo contarlas.
Normalmente, habría acabo dormido aquí, pero Pau está jodidamente allí. De ninguna
manera voy a dormir sin ella a mi lado. Suspiro, las palabras de Becks dan vueltas en
mi cabeza, haciendo alusión a su punto, pero en realidad nunca llegan al maldito
blanco—. En serio, Becks, ¿qué estás tratando de decirme aquí? Sólo dilo de una vez.
—¡Las malditas cosas cambian, amigo! La vida cambia. Las prioridades cambian.
Las pre-concebidas-jodidas-ideas cambian. Hay que adaptarse y cambiar con ellas o tu
trasero se quedará atrás. —Se levanta de su silla, camina hacia la barandilla y mira
hacia la oscuridad al otro lado. Cuando se da la vuelta, está serio—. Hemos sido
mejores amigos, ¿por cuánto? Casi veinte años. Te quiero, hombre. Nunca me metí
con la mierda que te interesa... con la mujer que calienta tus sábanas, pero maldita A,
Wood...
No me gustaba a donde va esta conversación. Desviarla es mi único pensamiento.
—Pensé que habías dicho que necesitaba una B en su lugar —digo, tratando de
añadir un poco de humor a la seria conversación y estropear todo si puedo continuar
como lo dejamos desde Hoover Tomlin a Becks metiendo su maldita nariz donde
jodidamente no le corresponde.
Se ríe, tiene las bolas para jodidamente burlarse de mí, antes de caminar hacia
mí y sacudir su cabeza.
—No lo entiendes, ¿verdad? Al diablo la A o la B, tienes todo el maldito alfabeto
arriba y ella está dormida en tu maldita cama en este momento, ¡pero la única letra
que puede joder esto es T! —me grita.
¿Qué demonios? ¿Él está de su lado? Lo juro por Dios, Pau ha trabajado su jodida
vagina vudú mágica en él y nunca la tuvo antes. Hablando de súper poderes y esa
mierda.
—¿Becks? ¿Cómo voy a joder esto? Está aquí, ¿no? La quiero aquí, la traje aquí,
entonces, ¿qué demonios más quieres de mí? ¿Y cómo diablos encaja Hoover en esta
mierda?
—¡Jesús maldito Cristo! —Jura mientras camina de un lado a otro delante de mí
y toma un buen trago de su cerveza—. ¡Ella está aquí por el momento! Está aquí, hasta
que empieces a pensar jodidamente demasiado sobre la cuestión, ahora podría tener
un bebé, podría no quererte más, porque nunca has querido uno. Hasta que comiences
como la mierda a alejarla y trates de hacerle daño así toma la decisión por ti para que
no tengas que jodidamente hacerla por ti mismo. ¡Pero las cosas jodidamente cambian,
Pedro! Mira a Roxy “Hoover” Tomlin. Nunca quiso niños por la mierda que le pasó
cuando era niña y ahora, ¿sus niños? ¡Son su maldito mundo!
—Vete. A. La. Mierda. —El hielo en mi voz rivaliza con el frío de la jodida capa
de hielo polar.
—No, ¡vete a la mierda tú, Pedro! Te sentaste en ese maldito cuarto de hospital
cuando ella más te necesitaba y seguro como la mierda que estuviste allí... pero
muyendo almohadas no arreglas la mierda que está lastimándola. Ni la tuya. Me senté
allí y claro como el maldito día observé que empezaste a malditamente alejarte de ella.
—¡Te lo advierto, Becks! —digo, de pie, con los puños apretados, la furia
corriendo por mis venas. Sus palabras tocaron un poco demasiado cerca de jodida casa.
Un poco demasiado cerca de una afirmación que siempre dije que no quería, que nunca
toleraría, pero ahora, de repente, no puedo sacar de mi mente. Ideas de una vida que
ni siquiera pensé que podía existir para mí. Pero, ¿cómo es siquiera posible? Todavía
hay muchas cosas en mi cabeza, pero en lo único que puedo pensar es en golpear a
Becks de una maldita vez, porque tiene razón sobre alejarme. Sobre no estar allí para
ella cuando más me necesitó. Tan jodidamente cierto que mi estómago es un puto
desastre.
—¿La verdad duele, amigo? ¿Quieres darme un puñetazo? ¿Hacer que retire la
verdad que no quieres malditamente enfrentar?
Aprieto mis dientes y lanzo mi botella al cubo de la basura y la miro romperse
en mil malditos pedazos. Y de nuevo he vuelto aquí, vidrio hecho añicos, mente hecha
añicos y alrededor todo jodido. Empuja mi hombro por detrás, incitándome y tomo la
maldita provocación tan rápido que ni siquiera lo pienso. Me doy la vuelta
rápidamente, brazo en posición para golpear, puños apretados y jodidamente
conteniendo las lágrimas de ira invadiéndome.
Y Becks solo se queda allí, ojos fijos en los míos, mentón elevado en esa que te
jodan posición desafiándome para dar un golpe.
—¿Qué te pasa, campeón? No eres tan duro ahora, ¿no?
Mi cuerpo malditamente zumba, vibra con cada jodido ápice de emoción que he
contenido desde la semana pasada, pero lo único que puedo hacer es mirarlo fijamente,
queriendo desesperadamente eliminar la puta culpa consumiendo cada maldita parte
de mí.
Culpa de que todo esto ocurrió por mi culpa, no enfrentándolo como un hombre,
dejándola sola con Zander, no llegando a la casa lo suficientemente rápido, al baño lo
suficientemente rápido. La culpa se aferra a tantas malditas cosas en mi interior, al
veneno y la esperanza, que la única cosa que quiero hacer es beber otra maldita
cerveza, privarme de emociones y alejarla.
—¿Quieres pelear? ¿Qué tal si te lo guardas? ¿Qué hay de pelear por lo que
jodidamente importa? Porque ella… —dice, señalando hacia la ventana de la
habitación y bajando su voz a una tranquila malditamente dura—… vale la lucha,
amigo. Vale la pena cada maldito miedo consumiéndote. Cada parte de él, Pedro, de
la A hasta la maldita Z. —Da un paso hacia mí y clava un dedo en mi pecho—. Es hora
de enfrentar tu pasado, por qué Paula… —Apunta a la habitación de nuevo y luego a
mí—… ella es tu maldito futuro. Es luchar o retirarse, hombre. Esperemos que seas el
hombre que siempre he pensado que eres.
Todo mi cuerpo se tensa ante sus palabras y estoy tan jodidamente enojado
conmigo mismo que inmediatamente no le digo que está lleno de mierda. Estoy tan
jodidamente enojado que por un momento, solo un repentino momento, el miedo me
consume al pensar en retirarme.
Pensar en retirarme cuando ella no ha hecho nada más que demostrar que es una
luchadora, una jodidamente hermosa, desafiante, determinada luchadora cuando se
trata de lo que es suyo, mientras yo jodidamente vacilaba. Mis dientes están apretados
tan malditamente duro que juro que siento que se romperán, le doy la espalda y me
acerco a la barandilla y maldigo a la oscuridad que rivaliza con la que siento en mi
alma en estos momentos.

Jodidamente no la merezco. Pecador y santa. Mi advertencia a su maldita
bandera a cuadros. Y tanto como sé eso, tanto como malditamente me duele el pecho
con cada respiración por eso, ella es la única cosa que imagino. La única que quiero.
Mi jodida Paula.
—¿Te comieron la lengua, Pepe? —dice con desprecio detrás de mí—. ¿Eres ese
jodidamente estúpido que va a alejarse porque se embarazó? Por alguna mierda que
suc…
Y terminé.
Mi temperamento ganó.
Gasolina fue agregada a mi maldito fuego.
—¡No tienes una jodida idea de lo que pasó! —le grito, mi voz se quiebra
mientras vuelvo para enfrentarlo—. ¡Ni una jodida idea!
Beckett está en mi cara en cinco pasos.
—¡Tienes razón! ¡No tengo una jodida idea! —Agarra mis hombros, así no puedo
alejarme de él y tan duro como lo intento no los puedo malditamente retirar—. Pero,
pedro, hermano, te he visto luchar desde hace años con lo que sea que esa mierda que
la perra de tu madre te hizo cuando eras niño, pero ese no eres más tú . Tú no eres ese
chico. Nunca más . Y, amigo, Paula acepta eso. Te acepta. Malditamente te ama.
Averigua cómo aceptarlo y el resto lo averiguas por sí solo. —Extiende su mano y me
da palmadas en un lado de mi cara antes de dar un paso atrás y sacudir su cabeza—. Es
el momento para que seas hombre de una puta vez y te des cuenta que jodidamente la
amas también, antes de que sea demasiado malditamente tarde y pierdas a la única
persona que te compuso de nuevo. Encuentra la manera de enfrentar tu pasado para
que no pierdas tu maldito futuro.
Y con eso el cabrón asiente y camina hacia la casa como si no acabara de joderme.
Se detiene cuando abre la puerta y se vuelve para mirarme.
—Cuando éramos más jóvenes no lo entendía, pero, ¿lo que tu padre solía decirte
acerca de sufrir es sentir y alguna mierda así? —Asiento—. Sí, creo que tienes que
recordar eso ahora.
Se da vuelta y desaparece dentro la casa, dejándome completamente solo con
nada más que una desolada noche e inquietantes recuerdos.

***

Sufrir es sentir y sentir es vivir, y ¿no es bueno estar vivo? El lema de mi padre
pasa por mi mente mientras entro en mi cuarto y veo a Pau dormida.
Yódeme.
Todavía me quita el aliento. Todavía me hace desear, necesitar y jodidamente
anhelar como nadie. Y joder, todavía quiero corromperla, esa parte nunca va a
desaparecer. Me río de mi jodida mente, pero sé que una corrupción ya no tiene
importancia. Porque ella es lo que importa ahora.

Paula. La maldita bandera a cuadros y esa mierda.
Me acerco la cama sabiendo que puedo sentarme y mirarla fijamente durante
horas. Rizos oscuros se entienden por mi almohada, su camiseta sin mangas cubriendo
esos perfectos malditos pechos y subida en su abdomen por lo que la luz de la luna
muestra las cicatrices de su pasado. Las cicatrices que le robaron un futuro que pensó
que era imposible, hasta hace tres malditos días.
Paso mi mano por mi costado mientras la observo, sobre mis marcas entintadas
que me recuerdan un futuro que nunca imaginé que fuera una posibilidad, hasta hace
tres malditos días y mis dedos se quedan sobre la última, incolora y vacía. La única
cosa que me queda tener que averiguar antes de saber a ciencia exacta si puedo hacer
lo que mi cabeza y corazón están de acuerdo.
Porque el equipaje puede ser una cosa poderosa. Puede retenerte. Impedirte
seguir adelante. Matarte. Y a veces los sentimientos no son suficientes para romper su
agarre. Para poder seguir adelante. Pero acabo de decidirlo, aquí de pie, mirando su
pecho subir y bajar, es hora de que mi 747, equipaje y todo, tome un jodido vuelo.
Porque elijo luchar.
Mi respiración se atasca en mi garganta cuando llego a la conclusión de que
quiero esto. Malditamente la quiero. En mi vida, día, noche, ahora, más tarde, y el
pensamiento me asombra. Rupturas y enmendadas. Domestica lo malditamente
indomable. Maldita A.
Niego y me río entre dientes. Supongo que debería decir de la A hasta la maldita
Z. Y no puedo resistirlo más. Me recuesto suavemente en la cama junto a ella y alejo
las imágenes de lo que pasó anoche cuando nos acostamos allí juntos.
Cedo a la necesidad invadiéndome como la adrenalina que ansió. Extiendo mi
mano y la acerco contra mí. Cuando lo hago, ella se da la vuelta en mis brazos para
que su rostro este ubicado debajo de mi barbilla, sus brazos se presionan entre nuestros
pechos y el calor de su aliento me hace cosquillas en mi piel mientras murmura:
—Te amo, Pedro.
Es tan suave que casi no lo oigo. Tan tranquilo y lento que me doy cuenta de que
todavía está dormida pero no importa, mi respiración se detiene. Mi pulso se acelera y
mi corazón se encoge. Abro la boca, pero luego la cierro para tragar porque siento que
me acabo de comer una bola de algodón. Hago lo único que soy capaz.
Le doy un beso en la parte superior de su cabeza.
Quiero echarle la culpa al maldito alcohol. Y quiero pensar que algún día podrá
ser posible que realmente diga esas palabras sin sentir que estoy abriendo viejas heridas
solo para volver a infectarlas.
Quiero tener la esperanza de que la normalidad puede ser una posibilidad para
mí. Que esta mujer acurrucada junto a mí realmente es mi cura.
Así que me conformo con las únicas palabras que saldrán, las que sé que le
importan.

—Te mando una carrera, Pau. —Le doy un beso en su hombro—. Buenas noches,
nena.

5 comentarios:

  1. He pasado x miles de sensaciones con estos 3 caps. Excelentes Jesy!!!

    ResponderEliminar
  2. Muy buenos caps! Muy intensos...mimiroxb

    ResponderEliminar
  3. Q capítulos! como dice Sil! esta novela te provoca miles de sensaciones! Me encanta q sea así! Espero ansiosa los próximos capítulos!

    ResponderEliminar
  4. Me encanta la nove!! Muy intensos los caps!! Espero los prox! Bsos @GraciasxTodoPYP

    ResponderEliminar